miércoles, 6 de octubre de 2010

4 por 3



Recuerdo también que en la exposición de Turner el cuadro que más nos impresionó fue El molino de Rembrandt.

Que es eso mismo: un molino.

Había al lado dos dibujos de Turner inspirados en el cuadro de Rembrandt. La principal diferencia era que el cuadro de Rembrandt era cuadrado y los de Turner más apaisados. Uno tenía el molino en el centro y los otros lo desplazaban hacia un lado. En el fondo uno era un molino con paisaje alrededor, los otros eran paisajes con molino.

Por el camino se había perdido la evidencia, la fuerza tranquila y afirmativa. Se había perdido el asombro. El asombro nos pareció una propiedad del formato cuadrado.

Recuerdo que el molino de Rembrandt nos hizo pensar en las películas de Jean Claude- Rousseau.

Desde entonces cada día me acuerdo de ese molino.



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