jueves, 4 de junio de 2015

un mismo mundo




... Gertrud hay que escucharla, dejando que las palabras hagan daño, están hechas para eso, si duele es que cura, se dice, o quizás era si pica, no importa, hay que escucharlas dejando que hagan daño, soñando el más bello de los sueños y viendo que así no es, que ahora no, que con él no y con el otro tampoco, pero aún así soñando ese sueño, dejando que duela como duelen a veces los sueños cuando se encuentran con la realidad, hay que escuchar, por ejemplo, esto, sonrío pensando en toda esa pobre gente que se permite amar a pesar de no ser ni artistas ni famosos, hay que oírlo, hay que escucharlo, Gertrud es una película con artistas y famosos y un ministrable, pero eso no importa, Gertrud es una película en un mundo en gris y gris y a veces un blanco deslumbrante, pero eso tampoco importa, ese mundo en gris y gris, aunque sea una imagen depurada, es también el nuestro, es el mundo de los artistas y de los famosos y el mundo de las peluqueras y de los cocineros, Gertrud es para todos, sus palabras, como los milagros del Cuento de invierno, son para todos aquellos que aceptan escucharlas,  que aceptan creer en ellos, y también su exigencia es para todos, sí, todos tenemos derecho a ser exigidos por Gertrud...

(Gertrud, Dreyer, y un poquito Cuento de invierno, Rohmer)

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