miércoles, 15 de febrero de 2012

Cinco tiradas de dados a favor de Deep end



Una: El título

De esos que solamente a un extranjero se le pueden ocurrir. No a un recién llegado sino a uno que lleve ya unos años viviendo en un país que no es el suyo. Uno de esos títulos que sin dejar de ser bellos en sí, pueden significar varias cosas y contener varias claves. Tan bueno como Moonlighting.

Dos: Un vendedor de perritos calientes

¿Os acordáis del ascensorista de Tú y yo? ¿Del mayordomo de Carta de una desconocida? Aquellos seres fugaces que veíamos apenas un instante y que, sin apenas decir palabras, tenían una presencia increíble y se hacían inolvidables. Aquellos seres fugaces que parecían haber muerto con el cine moderno. Como el repartidor de periódicos de Moonlighting. ¿Pudo el repartidor de periódicos de Moonlighting inspirar el poema Happiness, de Carver, escrito por aquellas fechas?

Tres: Una aparición

En un cine tan físico, tan material o materialista (donde a menudo hay golpes, caídas...) alegra que pueda haber también un espacio para lo fantástico. La escena en que el protagonista se cae a la piscina y la chica aparece de repente desnuda en el fondo como salida de su imaginación es extraordinaria.

Cuatro: La puesta en escena

Porque vemos lo que les pasa a los personajes. Vemos el espacio. Si el adolescente se enamora de la chica, vemos, por la puesta en escena, que se enamora de ella y cómo se enamora de ella. Véase el momento en que la cámara entra en la cabina de la chica, cuando vemos los cojines, ¿eran cojines? que ella hace, toda la ternura de la que ella es capaz, y que reserva para su cabina y para el chico que ve en ella algo que los otros no ven. La pregunta que se hace el protagonista y que, pienso ahora, podría ser una sinopsis de la película es: ¿Cómo puede ser la misma persona la chica que hace los cojines y que almuerza conmigo en la punta del trampolín, y la que se acuesta de cuando en cuando con clientes de los baños públicos?

Cinco: Sucesos

Una chica pierde un anillo en la nieve. Peor aún: pierde la piedra del anillo. Buscar una piedra preciosa en la nieve es como buscar una aguja, etc, etc. El anillo es muy importante para la chica. Es un regalo de uno de esos novios que ni el protagonista ni el espectador entienden que pueda estar con ella. ¿Qué hace el chico? Coge una pala y recoge toda la nieve de la zona donde se encuentran. Después va derritiendo la nieve poco a poco con la ayuda de un calentador de agua hasta encontrar el anillo. No se trata de un cuento. Es un hecho real que inspiró la secuencia.

1 comentario:

  1. Perritos calientes... pues no veas el cocinero especializado en perritos calientes bio en Go Go Tales... Y en vez de un anillo un billete de loteria...
    Un extranjero

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